El impulso del alma

Hoy me gustaría reflexionar acerca del entusiasmo. No sé por qué motivo, pero es una característica que siempre me llamó la atención y que considero, desde que tengo memoria, como una actitud vital para transitar absolutamente todo.

El impulso del alma

La etimología de la palabra nos da un gran acercamiento a lo que significa. En griego, “entusiasmo” está compuesta por tres partes: “en”, “theou” y “asthma”, que juntas significan “soplo interior de Dios”. Otras acepciones evocan también la idea de “tener un Dios dentro de sí” o “estar lleno de Dios”.

Podríamos decir que el entusiasmo es el motor de la vida. Es aquello que nos impulsa y nos mueve hacia adelante, y nos hace valorar y agradecer lo que tenemos y vivimos. Y lo lindo de esto es que se difunde fácilmente: una persona con entusiasmo lo irradia y contagia a quien se le acerque, no hay forma de ser indiferente ante esta energía tan positiva.

Se dice que el entusiasmo es muy característico de los jóvenes, pero creo que también es una actitud que todos deberíamos tener ante la vida. Sin importar la edad, deberíamos aprender a disfrutar de las cosas que hacemos, ejercitar el buen ánimo y tener proyectos y sueños que nos motiven a querer alcanzarlos con amor y voluntad.

¡Cómo me gustan esas personas enamoradas del mundo, apasionadas por lo que hacen, con los ojos siempre iluminados y la sonrisa fácil! Esa gente que tiene una especie de magnetismo que atrae a todos los que lo rodean, porque no dejan que la desesperanza, la alienación o la apatía entren en su vida.

Queridos amigos, este año fue difícil y agotador en muchos aspectos. Pero creo que sería bueno desperezarnos, sacudirnos (¡saltar un poco, si es necesario!) y respirar bien hondo para llenarnos nuevamente de energía y recuperar el entusiasmo. Hagamos lo que nos toque con ganas, con alegría. Dejémonos sorprender y cautivar por todo lo lindo que tiene este mundo y por la cantidad de oportunidades que nos regala.

“El entusiasmo es la energía y la fuerza que construye el impulso del alma y la mente humana”

Bryant H. McGill

Publicado en la revista Bienaventurados/noviembre 2020


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