Seguir volando

Algunas semanas atrás estaba en la playa disfrutando el atardecer. Los pies en el mar, la vista en el horizonte, la mente y el corazón en algún pensamiento. Y de repente, aparecieron dos gaviotas que atrajeron mi atención. Me quedé mirándolas largo rato.

Las vi volar en sentido contrario al viento. Tan fuerte era este último, que de a ratos no podían avanzar, parecían suspendidas en el aire… y sin embargo, ellas seguían aleteando. Me pregunté por qué no descansaban un rato, por qué no esperaban un viento un poco más favorable, por qué insistían tanto en ese vuelo que requería de un esfuerzo tan grande.

A pesar de todo, las gaviotas seguían moviendo sus alas. Y me puse a pensar que, si dejaban de hacerlo, el viento las empujaría hacia atrás o las haría caer al mar. Parecía un trabajo en vano, un esfuerzo inútil. Pero no fue así. En algún momento, después de tanto insistir, ellas pudieron seguir hacia su destino.

¡Cuántas veces nos pasa que, ante las dificultades, sentimos ganas de darnos por vencidos! De dejar de esforzarnos tanto, de luchar contra la corriente, de movernos en sentido contrario al viento… Y sin embargo, por algún motivo u otro, seguimos aleteando.

En la vida se nos presentan (o a veces nos ponemos) muchas metas que queremos alcanzar. Ellas van a ser importantes en la medida en que nos mantengan en movimiento. A veces no será posible llegar a ellas, y es por eso que tenemos que mantenernos flexibles y estar dispuestos a transitar situaciones que quizás no pensábamos vivir.

Pero lo importante, en todo caso, es no perder de vista el horizonte: ese lugar al que tiende nuestro ser, ese punto de paz y alegría que nuestra alma busca desde lo más profundo, esa meta final a la que nuestro corazón quiere llegar. Que quede claro: por más de que las circunstancias sean distintas a las que imaginábamos, tenemos que ser fieles a aquello a lo que estamos llamados.

No nos demos por vencidos en los proyectos que emprendamos. Por más difícil que sea el camino, nuestro desafío está en seguir andándolo. Todo esfuerzo tiene sus frutos. Lo importante es el significado que le otorguemos, el ánimo y las ganas que le pongamos a la vida y la forma de ver y de afrontar las situaciones que se nos presenten.

 

Publicado en la revista Bienaventurados/junio 2017

Fotos: Mechi Ruiz Luque


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