El entramado de nuestra vida

Hace unos meses, se me dio por aprender a tejer crochet. Así, de la nada. Bastó con algunos tutoriales de YouTube para entender el punto básico, y de esaimg_7011 manera comencé a llenarme de cuadrados de distintos colores.

La complicación apareció cuando quise aprender a hacer un círculo. Quien haya hecho uno alguna vez en su vida, sabrá que no hay una técnica exacta para hacerlo. Para que el tejido tome forma circular, uno tiene que ir agregando puntos “a ojo”. Esto requiere de una mirada atenta. Frecuentemente es necesario parar y mirar cómo viene, e incluso muchas veces hace falta deshacer los últimos puntos para después volver a retomar. Al menos cuando uno está empezando, es pura cuestión de prueba y error, se los aseguro.

img_7014Mientras iba por el “intento de círculo” número veintiséis, se me ocurrió pensar en la vida como un tejido, en el que cada uno tiene su hilo y su aguja. Sus herramientas, sus dones, sus talentos. Con ellos, cada uno puede ir trenzando su historia y sus vínculos, y así se va constituyendo en una vida única e irrepetible.

Los tejidos se hacen con paciencia y perseverancia, punto por punto. Nuestras vidas también, paso por paso. Lo ideal es entrelazar con delicadeza… ¡no vaya a ser que se nos corte el hilo! A veces nos enredamos y complicamos sobre nosotros mismos, pero lo peor que podemos hacer es tironear con desesperación: al hacerlo, inevitablemente se forman más nudos y enredos. En estos casos, lo mejor es tomar los hilos en nuestras manos con cariño y, de a poco, aflojar los nudos.

Cuando un tejido se vuelve monótono o rutinario, podemos cambiar la trama o inventar algún punto nuevo. Incluso podemos detenernos un tiempo a pensar cuáles serán nuestros
próximos movimientos, siempre y cuando esto no implique quedarnos totalmente paralizados.

Y si en algún momento no sabemos cómo seguir, podemos pedir ayuda a quienes nos rodean. Pero no para dejar el tejido en otras manos ni para largarlo con resignación o enojo. Se trata de nuestra vida: tenemos que aprender a quererla con sus hilos y sus colores, con sus enredos y desenredos, en cada punto y en cada nudo.

Publicado en la revista Bienaventurados/septiembre 2016

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2 respuestas a “El entramado de nuestra vida

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